Viajando Con Pasaporte Colombiano

Dejándome Sorprender por Estambul

colombiajeros, pasaporte colombianoViajar sola y vivir una nueva experiencia a veces es extraño, no tienes al lado a quien contarle tus opiniones, o con quien reírte y siempre le tienes que decir a extraños que te tomen una foto; pero por el otro lado, tiene algo que encanta, llegas a conocerte tanto, a conversar tanto contigo mismo, que definitivamente consigues una tranquilidad interna que no se cambia por nada.

Estando  en Estambul decidí entrar a uno de los famosos baños turcos; no tenía ni idea de que era esto y decidí experimentarlo… es un poco costoso pero un gustico a veces vale la pena…. Llegue a un lugar donde me entregaron una batica en tela, unas tangas, unos zapatos desechables y un jabón;  cuando ya estaba lista me pidieron entrar a un gran salón, espectacular, en mármol y con una decoración súper elegante, al entrar allí no pude sino reírme…..unas 30 mujeres todas sin ropa, sentadas, acostadas, caminando o conversando en grupos de amigas y bañándose entre ellas;  yo la verdad no sabía si quitarme la batica, si devolverme o si sentarme a mirar…. Así que al lugar que fueres has lo que vieres y pues decidí integrarme…. Eso sí, no quise pagar porque otra me bañara, yo lo sé hacer solita y después de estar media hora de tener una jarrita en bronce súper sofisticada, de enjabonarme hasta la consciencia y de sentirme la diosa Juno, me aburrí y decidí que ya estaba  muy limpia y que era suficiente…..resultado de mi limpieza: al otro día amanecí con la piel reseca como la de un cocodrilo, imagínense que tanto jabón use…..por cierto que gran contraste, en la calle ves mujeres tan tapadas que no se les ve sino los ojos, pero allí adentro se les ve todo!

Cuando viajas solo, debes tratar de disfrutarlo tanto como si estuvieras con tus mejores amigos, y pues la verdad esto fue lo que hice en Estambul…….

Gracias a mi necesidad de salir cada 3 meses de Israel, en uno de esos periodos hice un viaje relámpago allí,
ya me  habían hablado muy bien de Turquía, pero realmente nunca imagine encontrarme con el maravilloso lugar que vi.

Lastimosamente fue muy corto, pero fue suficiente para quedar completamente antojada de conocer el resto del país.

Estambul es una ciudad que sencillamente te recibe con los brazos abiertos, empezando porque los colombianos no necesitamos visa para entrar, no saben el fresquito que da, cuando haces la fila para inmigración y ves un letrero con todos los países que necesitan visa para entrar (la cual es muy larga) y Colombia no está… es decir somos Súper Bienvenidos!!

Aunque ya tenía experiencia en visitar países musulmanes, nunca lo había hecho sola y  tenía un poco de temor de hacerlo esta vez, pero realmente Turquía es otro cuento;  es un país, que aunque  predica en su mayoría la religión musulmana y el trato hacia las mujeres va en proceso de cambio (en cuanto a derechos  y asuntos laborales); es un lugar que desde que entras sientes el progreso, el cambio positivo y el camino hacia un mundo nuevo sin perder sus tradiciones, es decir, es un lugar que mezcla perfectamente sus raíces con  la modernidad, como en todas partes, hay que respetar las tradiciones, la vestimenta y sus costumbres, así que me vestí lo más prudente que pude, trate de no caminar en la noche, ni meterme en lugares donde mi instinto me decía no hacerlo pero si de disfrutarlo al máximo.

Me hospede en un hostal, donde compartía mi habitación con otras personas y  debo decir, que desde el taxista en el aeropuerto, el administrador del hostal, y cada persona me cruzaba en el camino, era más querida que la anterior, me sorprendió la amabilidad de la gente y la disposición para servir, me sentí como en Colombia!!!

Freelance travel photographer

Como estaba sola, decidí conseguir un mapa, subrayar los lugares que me habían recomendado y como siempre a caminar…. Me encanta caminar, creo que es la forma más adecuada de conocer un lugar….y así cada día desde el hostal, Salí a conocer un lugar nuevo.

La ciudad es absolutamente hermosa tiene un tranvía que te permite desplazarte por toda la parte turística (Palacio Topkapi, Santa Sofía, la Mezquita Azul, La cisterna basílica),  y en cada estación me bajaba y caminaba sus alrededores, donde me encontré las mezquitas más hermosas que te puedas imaginar, el mercado de especias, el gran bazar que es lo máximo y quieres comprarlo todo, sus parques; definitivamente esta ciudad es para repetir.

Cada día tenía algo nuevo para hacer, tome un crucero corto por el Bósforo, donde pude ver de un lado la parte europea de la ciudad y al otro lado la asiática, donde vi la diferencia entre lo antiguo y lo moderno y donde pase de ver las antiguas y lindas mezquitas a ver las mansiones con sus yates parqueados al lado. Otro día decidí recorrer la ciudad en bus público, no se imaginan la perdida, realmente el inglés de los turcos no es muy bueno, pero con el lenguaje de las señas y la amabilidad de esta gente es suficiente, las personas se quedaban conmigo acompañándome hasta que encontraba lo que estaba buscando, incluso un extraño me pago el tiquete de bus ya que yo no sabía que necesitaba una tarjeta pre pagada para poder ingresar en él.

También tome un ferri hacia una de las isla Príncipe, que espectáculo y que tranquilidad, desayunar en uno de sus cafecitos, caminar la isla, sentarse en un parque a leer y ver el mar, ver los shows que hacen los vendedores de helados tradicionales, y pasar un día tranquilo por casi nada, no tiene precio, por cierto….Turquía es muy barato.

Que perfecta combinación es esta ciudad, que ejemplo en amabilidad y que progreso tan evidente, definitivamente Turquía, recomendadisimo.

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