Viajando Con Pasaporte Colombiano

Crecí en un Orfanato en Kenia rodeado de voluntarios, y saben? No es chevere.

Esta historia es parte de la campaña de Por qué, cuando viajas, no debes ser voluntario en ningún orfanato del mundo. Stephen escribió su propia historia en inglés pero al día siguiente fue borrada de internet sin explicación, la publicamos en español para darle voz y para enterarlos de la realidad en el mundo viajero. Cuidado, no seas voluntario en orfanatos en tu viajes.

Aquí está la historia de Stephen

Stephen Ucembe  fundó la Sociedad de los quienes no reciben cuidado de Kenia en 2009,  para brindar ayuda a gente joven que queda  fuera de un centro de cuidado institucional. Significativamente influenciado por su propia experiencia de haber crecido  bajo el cuidado de una institución Stephen ahora trabaja para Hope and Homes for Children como Gerente. La Visión de la organización es un mundo en el cual los niños no tengan que sufrir en un  centro de cuidado institucional. En este artículo, él comparte sus perspectivas de hacer ¨voluntariado¨ al visitar orfanatos

Un día cotidiano

Ocasionalmente, los buenos deseos financiarían un viaje para que visitaramos orfanatos de animales locales.   Estos fueron a menudo los únicos momentos en los que podíamos ver más allá de las paredes de la institución. Temprano por la mañana nos dispusimos, y el sonido poco común del motor del autobús hizo temblar los camarotes en la que dormimos. En  alegría nos alineados  para ser bañados, y en menos de una hora estábamos sentados en un autobús que se deslizaba por toda la  ciudad para el orfanato de animales. La libertad pertenecía a los animales que vagaban en los campos. Para aquellos que fueron enjaulados, debía haber sido  como una prisión. Con las dos manos me arrastré a lo largo de la reja  para ver a través de la tela metálica. Algunas veces  los guardabosques  nos permitían  echarles un poco de comida. Después de toda una mañana de diversión, nuestros ojos y mentes fueron llevados de vuelta a nuestro propio  orfanato.

Después de cada visita, yo reflexionaba y me preguntaba “de qué manera siendo yo un ser    humano, yo  había sido reducido al nivel de un animal enjaulado”. Me gustaba  el hecho de que los voluntarios, traían caramelos y juguetes.  Me gustaba  que me  traían ropa, tanto nueva como de segunda. También traían comida cocinada y comida para cocinar.   Pero nunca me gustó  el constante pensamiento y sentimiento de haber sido reducido  a la jaula de un animal en un zoológico.     Esta fue una constante realidad  por casi 14 años desde mi infancia.

Llegan los voluntarios

Vestido con un uniforme de pantalones cortos azules y   camisetas amarillas azules  marcadas  con el nombre del orfanato, nos juntaban bajo la sombra de un árbol, de pie en el centro de la institución para esperar  a los visitantes. Nunca  los llamábamos   voluntarios,   los llamábamos visitantes. La única cosa que nunca tuvimos fue: zapatos.  Mis pies se había acostumbrado a las piedras ásperas y se habían endurecido – eran lo  suficientemente duros como para triturar ramas e incluso a veces  doblaban espinas al contacto. La razón por la cual  no usábamos zapatos era mostrar lo pobres que éramos, y así  convencer a los donantes a dar más.    El personal de la institución nos había enseñado una rutina. Nos ponían a desfilar, y tan pronto como los visitantes llegaban en las camionetas  nosotros teníamos que irradiar alegría.  De hecho, saltábamos de arriba a abajo, y nos poníamos a cantar  al unísono a cantar y a bailar para darles la bienvenida a ellos.

voluntariado_con_ninos

Sabíamos que la única manera de garantizar que ellos regresaran de nuevo a ayudar a la institución era por lo mucho que sonreían por la manera como nosotros los  entreteníamos, y por el llanto, la tristeza o la simpatía que les producíamos  cuando les decíamos que éramos “huérfanos”.  Recuerdo que el personal directivo de guardia se hacía pie en el centro del círculo de voluntarios  y contaba   cómo algunos de nosotros habíamos sido abandonados por nuestros padres, la forma en que otros habíamos sido recogidos de las calles y otros rechazados por nuestras familias. La mayoría de nosotros a menudo agachábamos la cara  de vergüenza y pena durante esas presentaciones. La palabra huérfano, aunque a veces se utiliza con buenas intenciones, se había convertido en una etiqueta de homogenización y patologización. Ella se robó nuestra individualidad y nuestra dignidad.

En silencio, yo me  sentía  triste y miserable de tener gente que me miraba boquiabierta y tener flashes de las cámaras en nuestras caras. La mayoría de los voluntarios eran llevados  alrededor de la institución para ver donde dormíamos, donde se cocinaba la comida, y también les hablaban  de los proyectos futuros. Algunos estaban comprometidos a ayudar, y otros daban una única donación. Algunos de estos encuentros eran breves, ellos se quitaban sus gafas de sol,  caminaban  de nuevo a las camionetas y a los vehículos, desde allí movían sus manos despidiéndose.   En este punto, algunos de nosotros ya nos habíamos acostumbrado a su ir y venir, pero otros no – especialmente los más chicos; siempre lloraban. Trataban  de no llorar  en un entorno donde el llanto era casi tabú.

Esta práctica con los visitantes se habían convertido en una rutina que hizo que muchos de nosotros nos sintiéramos aún más alienados, más aislados, más estigmatizados, más impotentes, sin esperanza, y más débiles.

india3-ninos-colombiajeros

Hubo algunos voluntarios que vinieron y se quedaron más tiempo. Cada mañana ellos venían  a jugar con algunos niños. Nosotros ya los conocíamos. Muchos de nosotros decíamos que ellos estaban más cerca de nosotros como adultos que el personal de la institución que siempre estaba ausente; Ellos eran un reflejo y modelo de que los adultos también podían interactuar con nosotros, los niños. De hecho nos habíamos  aferrado a su presencia como si nunca se fueran a ir. Pero, de nuevo, ellos se  tenían que ir. Todo lo que podíamos hacer era continuar comportándonos  como si nada hubiera sucedido, pero en el fondo ellos   habían hecho añicos nuestra confianza.

Muchos tenían sus niños favoritos – especialmente los más jóvenes que recibían abrazos y besos momentáneos, y eran llamados “dulces”, “adorables”. Por otro lado, los que no están “adorables”, se quedaban solos. Además, era  triste porque esto  causaba envidia y el resentimiento entre los niños más grandes, y muchos con discapacidad que eran vistos   desde la distancia y poco apreciados. Hubo casos en que voluntarios se encariñaban   con algunos niños específicamente y estos se  ofrecían a   patrocinar su educación y a satisfacer otras necesidades. De nuevo, esto refuerza los sentimientos de envidia. Algunos niños tenían padres y parientes, pero como los voluntarios se le había dicho  a los voluntarios que  ellos eran huérfanos, a los niños se les negaba  la oportunidad de visitar a sus padres para mantener esa mentira. Si visitaban o eran  llevados a casa entonces ya no eran más huérfanos. La institución, no podía dejar que esto pasara por temor a que perdieran su financiación y apoyo.

Mientras los  voluntarios estén financiando o haciendo donaciones, las puertas están siempre abiertas en las instituciones, y hay pocas medidas  y sistemas de protección adecuados para los niños. Las voces de estos niños a menudo son reprimidas a menudo    ya que viven en una cultura de “ser visto y no escuchado”. Y su dañada autoestima los hace presa fácil para los voluntarios, el personal de la institución e incluso  para sus  compañeros mayores en las  instituciones. Jóvenes que han abandonado un centro de cuidado institucional  han puesto de relieve la violencia sexual por parte de los voluntarios. Del mismo modo, los medios de comunicación han destacado violaciones en los niños institucionalizados por algunos voluntarios.

voluntariado-viaje

Stephen Ucembe

La situación de niños vulnerables en Kenia

De acuerdo con las Directrices de Kenia para el cuidado  de los niños en,  un programa que se  puso en marcha en el  2015, se estima que entre el 30-45% de los 2,4 millones de huérfanos y niños vulnerables en Kenia viven en hogares o en orfanatos. Convencido por la presencia de más de dos décadas de investigación de los efectos nocivos a corto plazo   de la atención institucional, las directrices han sido desarrolladas para fortalecer la familia y el cuidado alternativo basado en la comunidad y la reducción de  la dependencia de la asistencia en centros institucionales. La mayoría de las instituciones en Kenia todavía son  apoyadas por extranjeros. Muchos de estos extranjeros, de hecho, son bien intencionados.

Entre abril y junio de 2014 Mathew Durham  encontró que  un misionero de Oklahoma era culpable de deshonrar alrededor de 10 niños en una institución. Un piloto de British Airways Simon Wood fue encontrado culpable de abusar sexualmente de niños en instituciones durante las escalas que hacía en Kenia. Estos niños y jóvenes a menudo apenas  reportan tales violaciones, por temor a represalias. Con vallas cerradas y cubiertas a su alrededor. Ellos esencialmente carecen del  privilegio de tener espacio para que los   gritos, llantos y voces sean escuchados por un vecino al cual puedan  acercarse e informar. Ellos pueden verse atrapados en un ambiente derrotista, cuyo concepto de cuidado y protección es el abandono, la explotación y la opresión en muchas formas.

Sin embargo, tenemos que entender que la financiación de las instituciones frustra los esfuerzos del gobierno para transformar el sector de Cuidado Institucional  a una  atención basada en la familia y la comunidad. Lo que es preocupante es que el voluntariado internacional se ha expandido y ahora también está siendo reforzado localmente por personas y grupos de negocios locales, iglesias, colegios y estudiantes universitarios. La mayoría de las instituciones tienen ahora sus horarios de los domingos y sábados exclusivamente para  los voluntarios.

Las  instituciones de financiación y apoyo alteran los sistemas de protección infantil basada en la familia y la comunidad local. Negamos las familias y las comunidades locales un sentido de responsabilidad social y familiar.  Esto ha conducido a menudo a las comunidades locales para empezar a referirse a estos niños como “los hijos de la institución”. Estos sistemas de la comunidad, aunque algunas  a veces poco capacitados para proporcionar todo lo material, siguen siendo un pilar fundamental para asegurar que los niños tengan un sentido de pertenencia, identidad y que reciban el amor que necesitan para su crecimiento y el desarrollo.

  “We need to be cautious and conscious that our actions or funding do not deprive children their sense of dignity. A child in Africa, or a child in any developing country deserves the same rights, dignity and respect as any child elsewhere, there are no second hand children”.

Nuestros esfuerzos deberían estar encaminados  al fortalecimiento de este sistema más sostenible. Nuestros esfuerzos deberían ser los de  mantener unidas a las familias y fortalecer el sentido de comunidad. Tenemos que ser cautos y conscientes de que nuestras acciones o financiamientos  no priven a los niños de su sentido de  dignidad. Un niño en África, o un niño en cualquier país en desarrollo merece los mismos derechos, la dignidad y el respeto que cualquier niño en otro lugar, no hay niños de segunda.

Este artículo es una contribución  para la campaña del mes de blogs para #StopOrphanTrip, coordinado por Better Volunteering Better Care (Mejor Voluntariado, Mejor Cuidado).

Better Volunteering Better Care es un sector global transversal de trabajo formado por  personas y organizaciones que hacen campaña en contra del voluntariado internacional en orfanatos, y apoya alternativas de  voluntariado. Desde el mes de Mayo, los miembros y bloggers de Better Volunteering Better Care de todo el mundo están trabajando juntos para crear consciencia sobre los problemas  alrededor del voluntariado en orfanatos, y llamar la atención de los  proveedores de viajes de voluntariado para que paren el voluntariado en orfanatos.

Qué puedes hacer para ayudar?

1)    Por favor comparte este artículo  con tus amigos y familia bajo el Hashtag #StopOrphanTrips.

2)    Firma la petición de Avaaz  para llamar la atención de operadores de viaje a cancelar sus programas de voluntariado en orfanatos de sus sitios web con plazo máximo en noviembre 2016, próximo día del Turismo Responsable EN marco de WTM en Londres.  No te olvides de compartir e incluir el hashtag #StopOrphanTrips

3)      Si eres un operador de turismo voluntario que está feliz de parar este servicio, entonces cuentenos  en    volunteering@bettercarenetwork.org  – estaremos encantados de remarcar su ayuda resaltando su apoyo en esta campaña.

Firma la petición aquí:  StopOrphanTrips

Artículo original: What it´s really like to grow up in an Orphanage in Kenia

Traducida autoriza al español por Sol Montoya

Related Posts

error: Content is protected !!