India, un país de contrastes que me cambió la vida

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Muchas personas en el mundo tienen como sueño, meta o plan visitar India alguna vez en su vida, es más este lugar es constantemente mencionado en las diferentes listas de lugares que deberíamos ver y en mi opinión sentir antes de perecer.

Sin embargo, el error más común que comenten las personas es pensar que es el lugar perfecto para buscar la tranquilidad necesaria para encontrarse a sí mismos

Desde mi experiencia debo decir que este país pondrá a prueba todos tus sentidos, te llevará hasta tus límites, habrán momentos en los que querrás gritar, llorar, huir e incluso adelantar tu viaje de regreso. Pero, siempre que estés dispuesto a abrir tu corazón y tu mente a este asombroso lugar, a su gente, a su cultura, y aceptar los cambios radicales que todo esto puede generar en ti, llegarás a amarlo. Puesto que India es un país con un encanto único que además tiene el poder de cambiar al viajero, construir personas más sensibles y enseñarte formas diferentes de apreciar la vida.

1. Viajar a India

“Mi viaje a India en el 2013 durante 5 meses”

Para mí el pensar en viajar y más vivir en India era un sueño que creía llegaría hacerse realidad en un futuro, quizá más lejano que cercano, principalmente por motivos económicos pensaba que primero llegaría a conocer otros territorios antes de llegar allí. Debido a que viajar desde Colombia a Asia puede representar mucho dinero en tiquetes aéreos principalmente y más para mí quien era una estudiante universitaria en sus veintes que aparte de estudiar una carrera que para nada traía plenitud a mi vida; sólo tenía un empleo con un salario casi miserable que realmente con lo que ganaba no me dejarían ni oler el avión.

Viajé a India por medio de una organización que me permitiría realizar mis prácticas universitarias trabajando como investigadora para una universidad privada al sur del país. Siendo sincera nunca me interesó la propuesta por el lado educativo o profesional, yo exclusivamente quería viajar. Cuando recibí la noticia de que había sido aceptada para irme a India, al principio estaba feliz pero prontamente esa felicidad se tornó en indecisión, preocupación y otros sentimientos. No tenía un peso para comprar los tiquetes aéreos, mi único apoyo financiero quien era mi madre había acabado de salir de un divorcio y estaba endeudada hasta los dientes; todo apuntaba a que no iba ser posible realizar el viaje. Sin embargo, después de mucho buscar una opción terminamos solicitando un préstamo al banco, que además aún estamos pagando, con mi súper salario cubrí los gastos de documentación y visas y así todo empezó a tomar su rumbo y forma.

Antes de viajar a India traté de informarme acerca de la ciudad a la que llegaría, que cosas debería llevar en mi equipaje, etc. Todo lo que normalmente uno hace antes de viajar, de esta manera me contacté con diferentes personas quienes muy amablemente me aconsejaron y a las que les agradezco mucho su ayuda. Sin embargo, algunos de los consejos que recibí no fueron los mejores y tampoco me informé de la mejor manera acerca de la ciudad a la que llegaría, ya que terminé comprando un tiquete aéreo a la ciudad equivocada y todo porque la única diferencia entre ambas era una letra en el nombre, Bangalore – Mangalore, por suerte se localizan en el mismo estado a sólo cuatrocientos kilómetros de distancia una de la otra en el estado de Karnataka al sur de India. Al final era India y pensando en los tres millones trescientos mil kilómetros cuadrados aproximadamente que tiene de superficie, pues cuatrocientos kilómetros no era nada, más que un pequeño error.

Es allí donde comienza mi historia y mi camino, viajando a India desde Colombia con doce rollos de papel higiénico triple hoja en mi maleta, productos de aseo para poco más de cuatro meses, con destino a la ciudad equivocada y sin haber sido vacunada contra la malaria; todo producto de los buenos consejos e información.

2. Llegar a India

Amber Fort, Jaipur, IndiaCuando por fin supe que viajaría a India, empecé a compartirlo con diferentes personas. Sin embargo, esperé hasta tener los tiquetes aéreos en la mano para hacerlo público, porque soy del tipo de personas que prefieren tener algo seguro antes de divulgarlo, pues considero que a veces las malas energías de algunas personas no son muy benéficas y tampoco quería pasar malos ratos. Una vez hice publica la noticia de que me iba a India por medio año, recibí todo tipo de comentarios en su mayoría tratando de infundirme miedo; recordándome las cifras de casos de violación, hablándome de lo malo que muestran los medios de comunicación acerca de la situación que vive la mujer en India. Así mismo recibí comentarios acerca de dejar mi universidad a tan poco tiempo de graduarme; en fin la verdad fueron pocas las opiniones positivas no sé si pretendían que cambiara mi decisión y si era así pues lastimosamente perdieron su tiempo.

Mi aventura a India comienza saliendo del Aeropuerto el Dorado en Bogotá, Colombia hacia el aeropuerto John F. Kennedy en New York – EEUU, allí comencé a pasar las verdes y las maduras con mis doce rollos de papel higiénico. En los aeropuertos es común recubrir las maletas con un plástico protector para evitar que estas se ensucien, sean abiertas, entre otras cosas. Bueno pues yo lo hice considerando que era un trayecto largo y no quería que mi maleta finalmente llegase destrozada; pues no se imaginan como me arrepentí de haberlo hecho. En el aeropuerto de Bogotá me fue permitido salir con 26 kilogramos en el equipaje de bodega y dado que el aeropuerto JFK es el aeropuerto más seguro del mundo después del incidente del 11 de septiembre del 2001,  es obligatorio realizar el registro y entrega del equipaje nuevamente, así que una vez llegué a Estados Unidos procedí a registrar mi maleta y me llevé la sorpresa de que sólo podría llevar 21 kilogramos. Ya me podrán imaginar en el medio del aeropuerto, sentada en el piso retirando todo el plástico que le habían puesto a la maleta en Colombia y posteriormente con 12 rollos de papel higiénico a mí alrededor, tratando de sacar 5 kilos de mi maleta para que ésta pudiese ser registrada. Pero no crean que me deshice de mi papel higiénico, ya lo había llevado de un trayecto a otro, así que llegaría con él hasta India.

Mi segunda parada antes de llegar a India fue en París, donde se suponía que pasaría sólo 3 horas que al final terminaron convirtiéndose en 13 horas, caminando de lado a lado en el aeropuerto Charles de Gaulle, horas que fueron una completa tortura, por lo menos la pasé comiendo el famoso pan francés y el agua en botella más costosa que jamás había pagado en mi vida. Finalmente, una de mis mayores preocupaciones en ese momento se hizo realidad; había perdido mi vuelo de la ciudad equivocada a la ciudad correcta, es decir, de Bangalore a Mangalore, mi destino final en India. Lo que antes era un sólo error de 400 kilómetros ahora era verdadero problema, para mí en mi primera vez en India, que hablaba inglés pero no perfecto, que llevaba casi 3 días viajando incluyendo esperas, cansada, con hambre, sin tomar un baño y con 12 rollos de papel higiénico esperando en mi maleta por un problema más.

Cuando por fin abordé el avión que me llevaría de París a India desbordé en llanto, mi estrés había llegado a su límite y fue allí donde tuve mi primer acercamiento con lo mejor de India, su gente. Pasaron un par de minutos y ya estaba rodeada de personas que trataban de tranquilizarme, que además pedían escuchar mis problemas y darme su ayuda para resolverlos. Una vez llegué a India a la ciudad equivocada Bangalore, confirmaron que había llegado tres horas tarde para mi vuelo así que debí adquirir un nuevo tiquete, de nuevo mi capacidad de equipaje se redujo, esta vez a quince kilogramos. Ya no tenía como evitar pagar por el exceso de equipaje de los 6 kilos restantes y obviamente no me iba a deshacer de los 12 rollos de papel higiénico después de que ya estaban en India, entonces no me quedo otra salida que pagar.

Una de mis preocupaciones en ese momento era ¿Quién me recogería en el siguiente aeropuerto?, pues el retraso lo había cambiado todo, no habría ningún hombre simpático, con su cabello peinado de lado y vistiendo uniforme beige, esperándome con un letrerito que dijera mí nombre –así como en las películas de Bollywood-. Gracias a que las llamadas telefónicas desde el aeropuerto eran gratis, pude coordinar para que me recogieran en el aeropuerto de la ciudad correcta, Mangalore. Una vez llegué, allí estaba él, cumpliendo con la descripción física que les di; quizá no tan simpático pero aún así me llevó sana y salva durante dos horas hasta el lugar donde finalmente viviría mis próximos tres meses en India, una pequeña ciudad llamada Manipal en el estado de Karnataka al sur del país.

3. Acostumbrarme a India

Mi historia en India comienza en tiempo de  monzones, iniciando una nueva etapa de mi vida con muchas ilusiones, metas, sueños y miedos. Me encontraba lejos de casa en un mundo completamente diferente al que había vivido por veintiún años. India, representa un lugar lleno de sorpresas cada día; donde tienes que estar dispuesto a tomar nuevos riesgos y enfrentar tus

 

Human Rickshaw, Calcuta, IndiaEn Manipal, trabajaba para una universidad, tenía vivienda gratuita y tenía un salario por 5.000 rupias indias, aproximadamente $160.000 pesos colombianos u $80 USD. Mi salario no alcanzaba para mucho, sin embargo, allí estaba haciendo lo que yo llamaría “matar tres pájaros de un solo tiro” podría viajar, adquirir experiencia con mi profesión y también realizar lo que sería mi proyecto de grado para la universidad, de esta forma no dejaría tirado lo que estaba haciendo en Colombia y tampoco me perdería la oportunidad de estar en India –todo fríamente calculado-.

Mi primera semana en India se convirtió en un reto, -extrañaba todo- mi gran amor, mi gato, mis amigos, mi almohada y mi comida; todo producto del proceso de adaptación. En esa semana odie todo, me desesperaba ir a los restaurantes y no saber qué comer, cuando por fin ordenaba algún plato o era demasiado picante o sin sabor. Fue un proceso lento el acostumbrarme al tipo de gastronomía y sobre todo aprender los nombres de las diferentes preparaciones, sin embargo, me comencé apropiar y también a enamorar de esos días grises de monzón en los que nunca escampaba y de esa comida indeseable en un principio. Después de un tiempo cada vez que caminaba desde mi apartamento hasta mi trabajo, amaba ver todo gris, acompañado de cuervos por doquier, parecía película de terror pero me gustaba porque era diferente.

Les confieso que en mis primeros días en India me costaba mucho salir a la calle, me preocupaba terminar debajo de un carro en la mitad de una avenida. Y el estrés que me causaba el caos del tráfico era incontrolable, en mi cabeza se formaba un desastre de escuchar los sonidos de las bocinas de los carros, de los tuk tuks, de los buses, algunos para darme paso, otros para que me quitara, en resumen en India el claxon es como una segunda voz y la usan para absolutamente todo. Después de un tiempo aprendí a comportarme como ellos y no estresarme por nada.

Mi estilo de vida si cambió bastante, ya que en la mayoría de ciudades en India la vida termina a las 11 de la noche y a partir de esa hora todo estaba cerrado y en la ciudad en la que vivía, cuidaban mucho a los estudiantes que allí vivían porque en su mayoría eran hijos de familias adineradas, entonces no se podía permanecer en la calle y menos siendo mujer. Sin embargo, eso no era un impedimento y debo decir que la época de mi vida que me la he pasado más días ebria y de fiesta fue durante aquel tiempo.

India es un país que te puede llevar al borde de la desesperación como también al encanto absoluto. Es un lugar tan increíblemente caótico y fuera de control que así mismo todo funciona casi perfectamente. Me llevó muy poco tiempo acostumbrarme al estilo de vida, al final comprendí que no éramos tan diferentes y que todo era cuestión de tener una mente abierta.

4. Una mujer extranjera viajando sola en India

Cuando decidí hacer mi viaje a India, no conocía a nadie allí y solo había hablado con un par de personas vía correo electrónico. Mi contrato de trabajo era por tres meses sin embargo tomé la decisión de comprar mi tiquete de regreso a Colombia para 2 meses después de terminarlo, es decir que en total estaría 5 meses. No contaba con mucho dinero y estaba completamente sola, pero algo sí tenía claro, no me regresaría a Colombia sin haber recorrido este maravilloso lugar.

Indian Women, Jaipur, IndiaSer una mujer joven, blanca, extranjera y soltera en India no es fácil, no se tiene la misma libertad que se tiene en países occidentales y menos comparados con países como el nuestro Colombia, donde las mujeres tenemos una libertad absoluta y más en tiempo de verano y dependiendo del lugar salimos con la menor cantidad de ropa posible. En India aprendí que en países como el nuestro es considerado atractivo sexualmente los escotes pronunciados, en India es considerado de esa forma la parte trasera de la mujer, razón por la que siempre se disimula con la ropa.

Además, aprendí que por una condición cultural, hay lugares de India especialmente lugares pequeños y alejados donde los hombres nunca han visto mujeres blancas. En algún momento un compañero de trabajo me dijo que algunos hombres sólo conocían las mujeres blancas por las películas porno y por ello algunos creían que todas éramos iguales y por ende podían realizarnos propuestas de algún tipo sexual o incluso querer tocarnos. Por lo general, en India las mujeres no tienen contacto físico con hombres y menos en la calle, lo que para nosotros es totalmente normal como por ejemplo saludar de beso en la mejilla para ellos es algo demasiado extremo. Más porque las personas en general en India suelen ser más inocentes que nosotros.

Sí es verdad que las cifras de violaciones son muy altas, sin embargo desde mi percepción puedo decir que la situación no es muy diferente de países como el nuestro, solo que al ser un país tan poblado, se cree que es peor. Además, porque la presión que se vive en las calles es realmente muy agobiante, no se las cifras exactas pero por ejemplo puedes estar en un bus con 30 hombres y sólo 5 mujeres, empeorando porque eres diferente, llamas la atención, atraes miradas y que miradas porque si por algo se caracterizan los indios es por tener una mirada súper profunda.

Les comparto una de las experiencias más incomodas que viví, en un viaje a Goa quizá el lugar donde existe más libertad y libertinaje en todo India. Junto con varios viajeros de diferentes países que conocí en la universidad donde todos trabajábamos, planeamos viajar a Goa por un fin de semana, inicialmente viajaríamos en Sleeper Bus pero a última hora éste no llegó, así que tomamos la decisión de irnos en tren. Los trenes en India son uno de los lugares donde más se puede sentir que se está en el segundo país más poblado del mundo, especialmente si es de noche, razón por la que es difícil conseguir tiquetes a última hora. Aquella noche compramos tiquetes generales, los cuales nos daban derecho a subir al tren, buscar un lugar libre y posteriormente pagar el excedente al encargado del vagón.

Metro, New Delhi, India

Para resumir, cuando el tren llegó no sabíamos que no se detenía más de 2 minutos y terminamos corriendo tras el tren para subir a un vagón cualquiera, de aquel momento sólo recuerdo que un hombre estiro su mano desde la puerta de un vagón y yo subí. En aquel momento no sentí ni pensé en nada, todo producto de la adrenalina, finalmente todos estábamos adentro en el peor vagón en el que se puede viajar en un tren en India. Seat General Class, la clase más baja y donde por lo regular viajan las personas que no pagan. Cuando entramos en el vagón, un hombre tomó por el brazo a una chica de Alemania que viajaba con nosotros, el hecho es que aquel hombre sintió que al tomarla por el brazo sintió que tenía algún derecho sobre ella. Nosotros nos ubicamos en la parte trasera del vagón, de frente a todos los que allí estaban y nos observaban, sólo recuerdo a ver visto un par de mujeres pero si hombres acostados, sentados, parados, hasta durmiendo en las parrillas para poner los equipajes. El hombre aquel caminó hacia nosotros para pedirnos que la dejáramos sentar a su lado a lo cual nos reusamos, pero él se paró frente a nosotros justo en la mitad del vagón y empezó a tocarse sus partes íntimas mientras nos miraba muy fijamente y nos violaba con la mirada. Tomamos una decisión rápida y concluimos que cuando el tren empezará a detenerse en la próxima estación, correríamos y saldríamos igual que como entramos, pero el tiempo fue suficiente para imaginarnos lo peor. Y así fue terminamos saltando del tren en movimiento algo así como en película de acción con escena en cámara lenta. Tuve un par de experiencias más como estas, pero la clave está en nunca mostrar miedo y mostrarse superior, porque la mayoría de mujeres con las que las situaciones empeoran es porque se muestran vulnerables.

Uno de los detonantes de este tipo de situaciones, es la vestimenta, cuando las viajeras adoptamos la vestimenta tradicional y siempre nos mostramos como si fuésemos de una casta superior a la mayoría de personas, los tratos cambian. En mi rutina diaria, permanecía totalmente sola y mi trabajo me obligaba a conocer personas todos los días, hacer uso del transporte público, caminar por todos lados y nunca en estando sola tuve ningún algún inconveniente. Es más puedo decir que para una mujer viajar sola en India es mucho más fácil que para un hombre, porque te abren las puertas en cualquier lugar, todo el mundo quiere ayudarte, protegerte, enseñarte y las mujeres e incluso los hombres que tienen familia querrán siempre acogerte como una hija más.

Durante la mayoría de fines de semana, hacia viajes cortos con personas que también querían viajar, mi compañera fiel fue una chica polaca y los indios que conocía. Durante los primeros tres meses estuve buscando personas que tuvieran el tiempo y que también quisieran viajar, al final realice mi viaje por el este y norte del país, acompañada de la chica polaca y un chico alemán. En la mayoría de lugares que visitamos hicimos CouchSurfing, en total estuve en 10 lugares de personas desconocidas y fue la mejor experiencia que pudimos tener y la mejor decisión, conocimos personas maravillosas y nos quedamos en casas que parecían palacios como también en las más humildes donde el agua se sacaba con ariete. Nunca nadie nos puso problema por dormir los tres en la misma cama, ni siquiera en los hoteles, ni con las familias más religiosas y conservadoras. Si debíamos responder a los interrogantes de las personas en la calle, como quién era la esposa o la novia del chico alemán, cuántos años teníamos y por qué aun no teníamos hijos, entre otras curiosidades normales que la gente puede tener. Que para nada son diferentes de la curiosidad que a nosotros nos generan los matrimonios arreglados.

Un comportamiento muy común que se observa en los hombres, es que por lo general no les hablan a las mujeres, así que cuando estábamos los tres sólo se dirigían al chico alemán y a nosotras ni nos determinaban, es cuestión de respeto. Puesto que las leyes en India, restringen ciertos comportamientos hacia las mujeres, hasta el punto que si un hombre se acerca a una mujer por ejemplo para preguntarle la hora, ella lo puede acusar de acoso sexual.

Así que concluiría diciendo que puede ser tan seguro o inseguro dependiendo de tú comportamiento, discreción y adaptación.

5. Los hombres en India

Diría que son las personas más inocentes que he conocido en mi vida, se sorprenden y se aterran con mucha facilidad y son muy tímidos. Construí amistades muy cercanas con jóvenes de la universidad en la que trabajaba, muchos de ellos nunca en su vida habían tenido una novia y les aterraba siquiera el hecho de pensar en invitar alguna chica a salir. Algunos su timidez llegaba a tal extremo que ellos mismos decían que preferían los matrimonios arreglados, porque creían que por sí mismos nunca serían capaces de conseguir una pareja.

 

Encantador de cobras, Amber Fort, Jaipur, India

En general son hombres muy atentos, corteses, tiernos, y tratan muy bien a la mujer, con sus excepciones claro está. Algo muy gracioso es que en India está bien visto que los hombres anden tomados de la mano o abrazados en público sin ser considerados homosexuales, aunque para nosotros pueden parecer muy afeminados, pero es simplemente una muestra de amistad muy cercana. Algunos suelen ser más abiertos, especialmente si han tenido la posibilidad de viajar a otros países, pero por lo general, la cultura y el entorno social obliga a que guarden distancia con las mujeres, en India está permitido orinar en cualquier esquina pero no lo está darse un beso en público. Una vez estábamos en una fiesta en un hotel, la mitad de los asistentes éramos extranjeros y la otra mitad indios, en un momento de la fiesta se realizó una dinámica de baile en parejas y debido a ellos nos mandaron la policía, puesto que los bailes en pareja están prohibidos.

Para nosotros como extranjeros puede haber muchas normas de comportamiento que consideramos innecesarias o quizá estúpidas. Pero donde fueres has lo que vieres y lo más importante es respetar y adaptarse a la cultura del lugar.

6. La pobreza en India
Si hay una idea en común entre la mayoría de personas tanto entre las que han viajado allí como las que no, especialmente entre las que no; es que se trata de un lugar donde sólo existe pobreza. Acompañado de ideas como que se ve gente muriéndose en las calles, que hay basura por todos lados, que las vacas están por doquier, que la gente se hace popo en las calles… En fin es mucho lo que la gente puede decir e imaginarse, es verdad que muchas de estas situaciones se viven, pero algunas no son sinónimo de pobreza y tampoco son la única realidad que se vive.

India es por excelencia un país de contrastes y si hablamos en términos de riqueza material, hay lugares en los que únicamente se percibe abundancia, con casas de millones de dólares, donde ni siquiera vez vacas y ciertamente el que se siente pobre es uno. Así mismo existen lugares donde las familias enteras viven en casas hechas de cartón y plástico, comen al lado de las ratas, quienes además se bañan en el rio más cercano, donde también hacen sus necesidades y lavan su ropa. Pero bueno todo es subjetivo y tendríamos que empezar hablar acerca de que es la pobreza para cada uno, porque sí algo aprendí de estas personas “pobres” en India es que muchos son las personas más felices, cariñosas, carismáticas, alegres y agradecidas con la vida que puedes llegar a conocer.

Los pobres son personas agradecidas, que no se quejan por la vida que tienen, en ningún momento se refieren a su vida como una desgracia y siempre ofrecen lo mejor de sí mismos y más a los extranjeros que los tratamos mejor que muchos indios, por aquel tema de las castas. En muchas ciudades caminé en medio de los barrios más “pobres”, a diferencia de países como el nuestro, me sentía segura, porque no importaba que tuviera una cámara colgando de mi cuello mucho más costosa que todas las pertenencias que ellos tenían, nadie me miraba con envidia o con cara de querer quitármela.

Así que India es un país desde mi opinión muy rico, con problemas iguales a los que vivimos en Colombia u otros países, especialmente relacionados con la corrupción de los gobiernos, lo cual es uno de los principales problemas que vive la población en India. Además, los indios tienen riquezas que muchos otros países y personas envidian, como por ejemplo: cultural, espiritual, en investigación, educación, innovación, entre otros.

7. Qué me quedó de mi experiencia en India

En definitiva, India es un lugar que te deja muchísimas enseñanzas, te enseña a ser más sensible, paciente, agradecido y feliz. Te devuelve la capacidad de apreciar las pequeñas cosas y de sorprenderte con todo lo que sucede y tienes a tu alrededor. Es un lugar simplemente fascinante, con una belleza arquitectónica e histórica increíble, su gente hace que te sientas como en familia ya que sientes que la mayoría de personas te trasmiten e irradian felicidad y mucho amor. Su gastronomía es una experiencia explosiva con todos sus sabores, colores y aromas, allí aprendí a alimentarme de una forma diferente sin tener las carnes como una fuente de alimento principal.

No le cambiaría nada, porque su encanto está en tal y como es. Sin embargo, si puede llegar a ser un poco estresante la falta de libertad y espacio, porque al ser extranjero y “blanco” como ellos nos llaman aunque a veces ellos sean más blancos que nosotros, vas a tener muchas personas detrás de ti queriendo fotografiarse contigo, hablarte y darte la mano o abrazarte. Creo que sí alguna vez quieres sentir como se siente un famoso con todos sus fans persiguiéndolo, India es el lugar indicado.

Pero sea como sea, terminarás amando este lugar y vas a desear poder regresar, porque simplemente de India nunca regresas siendo el mismo.

Lis Vistiendo un Saree, IndiaBiografía

Soy Lis Roldan y tengo 23 años. Amante de los viajes, la gente carismática, amable y humilde, la fotografía, los animales, el cine y el deporte. Soy administradora de negocios de profesión, viajera y artista, de alma y por pasión. Admiro la diversidad, las diferencias culturales y las tradiciones, escribo acerca de ello y saco fotografías espontaneas y callejeras; las cuales comparto desde hace 1 año en un blog de viajes, historias y fotografía llamado “Las Historias de Lis”.

He escrito muchas entradas acerca de este país así que bienvenidos  Blog personal: https://lashistoriasdelis.wordpress.com

 

Más mini historias en la India,

“India, en las Tierras de Osho y el Yeti parte 1 y parte 2″  de Manuela,  quien vivió en la India por 14 meses, la mini historia de Andrea que se fue de viajé con su novio y quedó con cero ganas de volver,  otra más “India, la primera vez, estamos esperando otras historia de más colombianas, una de ellas que estuvo en Asrham por varios meses, próximamente la historia de Lina y algunas algunas conclusiones nuestras en “lo que me hubiera gustado saber antes de viajar a allí

  • Rajesh Ram Malhotra

    Gracias por entender a India, la mayoría la visitan y no quieren volver, estás libre de prejuicios y eso es bueno, eres una gran escritora y humanista